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Una arpista mujer y el tango

Cuando tenía cuatro años, mi abuelo me regaló mi primer instrumento, un charango que todavía tengo. Sin dudas, ahí comenzó mi aventura entre cuerdas.

Audio Relato de Mara.

Años más tarde, cuando tenía unos doce años, aparece el piano, y de la mano del maestro Jorge Fontenla, descubro el arpa, mi instrumento para siempre. Mi vida ha estado siempre rodeada de música. Días, tardes y noches en Casa de la Cultura, INSA, Conservatorio Nacional, UNA y hoy, IUPA. Fui y soy muy afortunada de todas las personas y artistas con las que me crucé a lo largo de mi vida y de mi carrera musical.

Interpretación de Invierno Porteño por Mara.

Al terminar la secundaria, me fui a estudiar a la universidad. Buenos Aires gigante me esperaba, gigante ante mis ojos. Sin embargo, siempre tuve fija la idea de volver a casa. Mi lugar está en la Patagonia. Desde aquí siempre quise construir. Por suerte, apareció la docencia, para nunca irse, y ahí empezaron los primeros cimientos de esa construcción que buscaba. Luego vinieron viajes al exterior de perfeccionamiento, giras, festivales, grabaciones y múltiples grupos de cámara, en los que nacieron sólidas amistades.

En el año 2002, se crea la Orquesta Cámara en Neuquén y yo quería tocar ahí, como sea. Me presenté en el primer ensayo, sin ser convocada, y ofrecí mi primer concierto de solista: “Haendel”, el cual afortunadamente, fue aceptado. Con el transcurso de conciertos y muchos años, logré que se creara el puesto estable de Arpa Solista dentro de la orquesta.

Años más tarde, se presenta la oportunidad de volver como intérprete a mi casa, esta vez en la Sinfónica de Río Negro, responsable de compartir escenario con músicos de gran calidad artística pero sobre todo, humana.

Las adversidades de la vida se hicieron presentes en muchas ocasiones. Debo admitir que hubo muchos momentos difíciles en este andar. Han sido años de mucha música, en escenarios muy diversos, desde teatros hasta gimnasios y escuelas. Desde Iglesias hasta hospitales, hogares de niños y ancianos. Claustros, museos, bibliotecas, cementerios, hoteles, programas televisivos y de radio. Con mi arpa de cincuenta kilos subí al Cerro Otto en Bariloche y crucé en balsa el RíoNegro. Así es, esa grandota de cuerdas ha sido mi gran compañera de camino y escenario.Mi cable a tierra y mi sostén en los momentos más difíciles.

Interpretación de Libertango por Mara.

Junto a todas esas emociones, que me hacen mirar atrás y ver el camino recorrido, aparece una pandemia y de repente nuestras aulas y nuestros escenarios de siempre desaparecen y nos vemos obligados a recrear las formas de hacer música. En medio de este encierro comienzo a cursar la Cátedra Libre Astor Piazzolla en IUPA y aparece brindándome conocimientos, despertando ideas en un momento de tanta quietud e incertidumbre.

Pero pienso en el tango, de sonoridad sucia, rugosa, terrenal. Y pienso en mi instrumento, cuya forma y sonido se asocia a lo angelical. ¿Cómo fusionar algo con lo cual me identifico? ¿Por qué no? Si soy una sumatoria de todo esto.

Entonces me pregunto: ¿Debería recrear una obra que no fue concebida para mi instrumento? ¿Qué pensaría el compositor si lo hago? Mi respuesta es “Sí, puedo”. Entonces, más que nunca, debo hacerlo en este ahora, porque estoy llamada a ser una artista activa.

En esta época de encierro físico, lo que más poseo es el tiempo, para estudiar, jugar y explorar el lenguaje musical. Esta nueva adversidad que estoy viviendo es una oportunidad para aprender, sumar y recrear desde el arpa la gran obra piazzolleana. Hoy asumo este nuevo desafío. Este es el estado más creativo que puedo tener. Debo vivir el momento presente sin mirar al pasado, sin miedo al futuro. Ser rupturista, como Piazzolla, para ese pensar y crear nuevos posibles musicales. Ser rupturista porque soy artista, arpista y mujer.

Mara Diniello

Roquense. Arpista. Calígrafo. Mamá de Sofía y Carmela.

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ASTOR PIAZZOLLA

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