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La expresión del cuerpo a través de la voz

Aprender teatro para nosotrxs fue mucho más que el conocimiento intelectual que propone la academia, también ha sido un recorrido de introspección. Cuando tomamos el cuerpo como eje de estudio, lo hacemos conscientes de las subjetividades que esto conlleva: el de cada quien es diferente y el conocimiento es propio de quien lo porta. Nos brinda la posibilidad de retomar la enseñanza desde un lugar que se contraponga al disciplinamiento y a la doctrina.

¡Podés escuchar la nota acá!

Para comenzar, contextualizamos la situación en la que se llevaron a cabo los proyectos, es importante que quien lea/oiga entienda los beneficios y perjuicios que demanda la educación virtual.

Su principal contra para docentes del área teatral es la pérdida de contacto físico con el estudiantado y la imposibilidad del convivio; no obstante, una de las grandes oportunidades que genera trabajar en la virtualidad es la disponibilidad de herramientas tecnológicas que facilitan y expanden las redes de comunicación, tanto que nos ha permitido llevar a cabo los proyectos con otras provincias.

El objetivo principal con los grupos consistía en brindarles herramientas expresivas que reforzaran y fomentaran la conciencia corporal para trabajar con un cuerpo presente y activo.

Por lo tanto, encontramos necesario proponer estados de actuación donde quedara registro de la sensación física por la que atraviesa el cuerpo estando en quietud. Este se vio afectado internamente con lo vivido, ya que como practicantes y hacedorxs de teatro, podemos decir con confianza que el cuerpo tiene memoria.

Trabajar con el cuerpo no significa únicamente adoptar “buenas técnicas” al momento de cantar o realizar un doblaje. También se trata de aprender a relacionarse con unx mismx y a confrontar los problemas que van más allá del arte o de cualquier institución educativa.

Según lo mencionado lxs estudiantes atravesaban toda la carrera sin formar una relación consciente entre la voz y el cuerpo. Fue a partir de eso que empezamos a trazar en nuestros imaginarios la idea de proyectos que pudiesen acompañar a lxs estudiantes, que en sus propias palabras, estaban necesitando un apoyo que nosotrxs podíamos brindarles.

Tratamos de llevar adelante nuestra práctica desde un punto de vista en donde el aprendizaje fuera mayormente lúdico, donde los saberes pudieran interpretarse y experimentarse principalmente desde el cuerpo sensible y el ser de cada unx. Muchas de nuestras actividades estuvieron dirigidas a la introspección tanto personal como actoral, pasamos por diferentes energías y momentos a lo largo de las clases, tuvimos momentos únicos e irrepetibles.

El cuerpo como herramienta de expresividad

Nuestro proyecto comenzó con una gran pregunta, ¿qué compartimos nosotrxs teatristas con unx musicx? ¿Qué nos une? Lo más probable es que la actuación y la música están presentes en nosotrxs desde que tenemos uso de razón, probablemente nuestros primeros recuerdos no estén montados en un teatro, probablemente estén enmarcadas en los cuentos de un abuelo o en las guitarras de un fogón de amigxs; lo cierto es que estas expresiones artísticas del ámbito popular nos atraviesan de forma corriente en la cotidianidad y nos interpelan emocionalmente desde la risa al llanto. Son parte de nosotrxs, están hechas cuerpo naturalmente, porque la expresión nos la han enseñado así; entonces, ¿qué es lo que sucedía con lxs estudiantes de la Escuela Superior de Música de Neuquén (esm-nqn.infd.edu.ar) que no podían transmitir con su cuerpo lo que la música les produce? ¿Cómo podemos ayudarlxs?

Nuestro trabajo se planificó teniendo en cuenta el objetivo de volver a un cuerpo de goce y disfrute, un cuerpo olvidado, arrebatado por las instituciones de la enseñanza tradicional. Necesitamos acercarnos a la música de una forma nueva, volver aprender a relacionarnos con nuestros instrumentos cual niñxs, jugando: necesitábamos infantilizar lo aprendido.

A partir de esto, diseñamos una planificación recolectando actividades que nos permitieran desinhibirnos y explorar el cuerpo a partir de un espacio lúdico y así fue como nació nuestra estructura de clase: teníamos una primer instancia de relajamiento, una segunda de calentamiento, una tercera de exploración individual, una cuarta de juego grupal y una quinta y final de devoluciones.

Finalizado este trabajo previo al encuentro fue hora de poner en práctica nuestro plan. Si bien consolidar un grupo fijo de trabajo de estudiantes nos fue una tarea muy compleja, pudimos adaptar la propuesta y se ofreció un espacio que, quienes pudieron aprovecharlo, atravesaron esta experiencia de manera tal que reflejaron un significante progreso acorde a nuestros objetivos inicialmente planteados.

Todo esto culminó en un conversatorio final donde fuimos acompañadxs por compañerxs, estudiantes, amigxs y docentes para cerrar nuestro ciclo de prácticas.

Potencial expresivo de la voz en un cuerpo silencioso

Este proyecto se llevó adelante en la Escuela Argentina de Doblaje ubicada en la ciudad de Buenos Aires (escuelaargentinadedoblaje.com), nos gustaría comenzar hablando sobre nuestro título del proyecto, para llegar a él, hicimos previamente una investigación que tuvo varias instancias como entrevistas a docentes, estudiantes y directivos de la escuela, recopilación de material teórico, audiovisual de doblaje y la observación de una clase. Así llegamos a la conclusión de que una de las diferencias importantes entre el teatro y el doblaje radica en el movimiento. Es por esto que nuestra inquietud principal era cómo sacarle el máximo provecho expresivo a la voz de un cuerpo en quietud.

Enfocándonos en el trabajo de campo, la primera clase fue toda una odisea, muchos nervios, risas, lágrimas y estrés. Fue tanta la emoción y la alegría que como grupo decidimos modificar algunas clases, ya que notamos que lxs participantes demandaban más ejercicios y trabajos actorales.

Al final de cada clase, si nos quedaba tiempo, recibíamos devoluciones hermosas, donde como grupo nos dábamos cuenta que todo el esfuerzo, los nervios y las incertidumbres valían cada segundo de clase.

En cuanto a las planificaciones, optamos por comenzar con un calentamiento al inicio de cada clase con el objetivo de preparar el cuerpo para las actividades posteriores y así comenzar a trabajar en el clima grupal, que es necesario para que lxs participantes entren en confianza y logren desinhibirse. Pudimos trabajar con la creación de personajes que tenían experiencias y características propias, pero que al mismo tiempo se nutrían de la intuición y las decisiones que tomaba cada actor al momento de exponerse a situaciones dadas, que podían ser cotidianas o sobrenaturales.

Al momento de realizar la última puesta en común pudimos escuchar la mirada de cada unx de lxs participantes, de lo que se llevaban de este seminario. Muchos de los comentarios que recibimos fueron basados en la compresión de la importancia del uso del cuerpo como un acompañante de la voz y como herramienta necesaria para potenciar el trabajo de doblaje. A su vez, destacaban la complejidad de llevar el trabajo adelante, dado a que eran conocimientos nuevos abordados de manera virtual, pero por otro lado, recibimos devoluciones positivas sobre la explicación y desarrollo de las consignas, nutriendo así nuestro trabajo como practicantes.

Se baja el telón

Como estudiantes de la materia Residencia Docente destacamos que estos seminarios fueron beneficiosos para ambas partes, tanto a lxs estudiantes como para nosotrxs. Fue una experiencia súper enriquecedora, hubo un feedback de información que ayudó a que cada participante de estos proyectos puedan nutrirse de nuevos conocimientos. Aprendimos y comprendimos diversas formas de actuación en base a los saberes de quienes se dedican a realizar música y doblaje, así como a su vez nuestrxs estudiantes pudieron aprender a abordar desde otra mirada su trabajo.

El cuerpo es una herramienta fundamental para el teatro, no es menor que ambos grupos de residencia, sin comunicarse entre ellxs, hayan decidido trabajar con los mismos tópicos de base: hay algo en nuestra formación que nos invita a indagar acerca de ciertos temas sensibles para los modelos clásicos de aprendizaje y aún más en la actualidad.

Reflexionando ya distanciadxs de las prácticas, nos llevamos diversos aprendizajes que nos servirán para abordar las clases cuando seamos futurxs docentes, estos procesos nos permitieron conocer un poco más nuestras formas de construir saberes, de aprender y de enseñar, de relacionarnos con unx otrx y de vincularnos desde el teatro con otras prácticas y realidades.

Nos encontramos ante el fin del ciclo que transitamos durante todos estos años y el comienzo de una nueva aventura con mucha incertidumbre y emoción. Dentro de nuestro futuro rol docente, estaremos para acompañar y alterar las convenciones preestablecidas, y poder llevarlas hacia otro tipo de prácticas, en donde el cuerpo se utilice como herramienta para la expresión de cada unx.

Llegamos al final de la carrera, sin embargo seguiremos en el camino de un aprendizaje constante, creciendo y renovando modelos de enseñanza para las futuras generaciones.

Gracias por leernos y escucharnos, esperamos que hayan podido sentir un poco de lo que este gran recorrido nos hizo sentir a nosotrxs.

El grupo de Residencia 2021 de la carrera del Profesorado Universitario de Teatro del IUPA está conformado por: Erika Peralta, Camila Núñez, Emilio Daniel Ziaurriz Culla, Facundo Guerrero, Rosario Sandoval, Macarena Ceballos, Valentina Hernández y Camila Evangeliste.

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